"SANANTONES" O COFRADÍAS 

LA SEMANA SANTA

ROMERÍA DE REVENGA  

  NTRA. SRA. DEL CARRASCAL, Y SAN ROQUE 

   LA CALDERETA 

 

 

 

  SANANTONES,  o cofradías, o Fiestas de Enero

 

17 de Enero, SAN ANTÓN: Es una fiesta votiva del pueblo. Según cuenta la tradición, hace muchos siglos hubo un gran fuego que amenazaba con destruir y quemar al pueblo; era el día de la fiesta de San Antón. La gente invocó a San Antón y el fuego fue sofocado. El pueblo desde ese día, hizo el voto de honrar al santo y festejar su día el 17 de enero agradeciendo la intercesión del santo por sofocar el fuego.

 

20 de Enero, SAN SEBASTIÁN: Es la fiesta de la cofradía de San Sebastián.

 

2º domingo después de Reyes, fiesta de la cofradía del DULCE NOMBRE DE JESÚS

 

 

El año comienza con las celebraciones de las cofradías. Son los "sanantones". Fieles a la tradición y a las reglas, los cofrades se reúnen, celebran y recuerdan. El frío seco del mes de enero espera a la puerta de cada casa, pero encapados unos y endomingados otros, comparten el calor de la hermandad. San Sebastián y el Dulce Nombre son honrados con la alegría y el reencuentro. Es una buena ocasión para retomar los nexos de unión con la Villa para los que un día se fueron. La tradición se hace procesión con bailes rituales al santo, cena de hermandad y danza. Una tradición que se remonta hasta mediados del siglo XVII y que tiene como día señalado el de San Antón.

 

La Cofradía del Dulce Nombre, hace coincidir su fiesta con el segundo domingo después de reyes. De esta forma oscila entre el día catorce y el veinte. San Sebastián señala su día en el día del santo, es decir, el veinte de enero inalterablemente. Cada sexenio, ambas celebraciones coinciden.

 

 

 

 

RIVALIDAD TRADICIONAL

 

Como en todos los acontecimientos bipolares, existe una rivalidad tradicional entre ambas cofradías. Una rivalidad, que hoy se queda en chascarrillos e ironías respecto a la organización festiva de la "contraria", pero que en algunos momentos llegó a rozar el enfrentamiento. Aún se mantiene la idea de asimilar la cofradía de San Sebastián a los más pudientes o "ricos", mientras que la del Dulce Nombre correspondería a los más humildes, o pastores. La realidad, es que muchos han llegado a pertenecer a ambas, bien por rama materna o paterna, ya que el empeño de los abuelos es incluir a sus nietos en la correspondiente. El espíritu actual es el de hacerlas compatibles y participativas, sin reparos, constituyendo su celebración, junto a las fechas de San Antón y "Sanantonito", una verdadera semana popular, fraternal, festiva y alegre, en mitad del crudo invierno.

 

 

 

 

 

 

 

 

  LA SEMANA SANTA

 

La celebración de la Semana Santa se ha convertido en una fiesta, tanto en cuanto sirve de reencuentro para pobladores y originarios emigrantes que, en torno a los actos religiosos tradicionales, disfrutan de la concordia vacacional que procuran estas fechas.

 

Los pasos en la Veracruz

Es digna de reseñar la procesión matinal del Viacrucis del viernes en la que, portadas a hombros las imágenes de La Virgen, el Cristo Atado a la Columna y la Verónica, se recorre el pueblo orando y meditando en cada una de las catorce estaciones (quince con la llamada a la Resurrección).

 

Es muy peculiar el Entierro, donde se narran los catorce romances de la Pasión, de Lope de Vega, en una tonadilla ("lerelere" popular), en la que un grupo (mujeres tradicionalmente) recita un cuarteto, y otro grupo responde con otro cuarteto, unos por delante y otras por detrás. La narración de la Pasión es cruda y mueve al recogimiento. Este momento culmina con el "Miserere", Descubriendo a La Dolorosaen latín, en el interior de la iglesia, donde las piedras dan una resonancia especialmente grandilocuente al coro.

 

La "limosna" por el Manto de La Dolorosa, junto con la misa de Resurrección, son el momento culminante del domingo. Antes de la misa, se reproduce un acto simbólico en el que La Dolorosa, que sale desde la iglesia cubierta con un manto que apenas deja ver su rostro, se encuentra con Jesús resucitado que llega desde la ermita de la Veracruz. Después de tres reverencias, y bajo la presidencia del párroco y los monaguillos, alguien anuncia: "¿Hay quién dé limosna por quitarle el manto a Nuestra Señora?". A continuación se procede a la puja, por la que el que mayor cantidad ofrezca tendrá la opción de descubrir a la Virgen, liberándola de su manto de dolor.

 

Hay que apuntar que los oficios de la Semana Santa corrían, en tiempos, a cargo de la Cofradía de la Veracruz, nacida en el siglo XVII y hoy desaparecida.

 

 

 

 

 

 

 

  DÍA DE REVENGA

 

 

Es la fiesta comunal, la fiesta de la Hermandad por excelencia. El abrazo de los tres pueblos -Quintanar, Canicosa y Regumiel-, Villas Condueñas, que comparten la administración de este paraje admirable. Cada año, uno de ellos es el que gobierna el lugar y es el encargado, en comitiva y como Villa Capitulante, de salir al encuentro de los otros dos que llegan, igualmente, con sus símbolos. Se escenifica el abrazo con el "Saludo de cruces y pendones".

 

Después, la celebración religiosa, con procesión en torno a la Virgen de Revenga y la misa, cantada por el coro de "Ntra. Sra. de Revenga". Músicas y bailes de la comarca amenizan la mañana. Se procede a la "Pingada del Mayo Comunero" a cargo de los mozos serranos y, si el tiempo acompaña, se sirven las comidas a lo largo y ancho de la campiña. Al atardecer, se reza un rosario, se celebra la misa vespertina, y se rifa el Ramo de Revenga, una rama de pino engalanada con dulces que también acompaña a la Virgen en la procesión. La tarde también se llena de acordes y melodías de nuestro folklore. 

 

Para dar por terminada la reunión, las tres comitivas se despiden con el mismo rito, al toque del campanil que señala el momento.

 

Formando un gran círculo, feriantes, artesanos y tabernas bordean la campa desde primeras horas, sirviendo de distracción y encuentro entre los pobladores.

 

La celebración, que antiguamente se realizaba el día uno de mayo en honor a San Felipe y Santiago, se retrasó al último domingo del mes para garantizarse mejor climatología. Se viene celebrando desde el siglo XVI y es una de las de mayor tradición en la comarca.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  FIESTAS DE NUESTRA SEÑORA DEL CARRASCAL Y SAN ROQUE

 

15 y 16 de Agosto, VIRGEN DEL CARRASCAL Y SAN ROQUE: Son las fiestas patronales del pueblo y las más festejadas.

 

17 de Agosto, FIESTA DEL SOLAZ: Se celebra en la ermita de la Virgen del Carrascal, donde se obsequia a todos los romeros con pan, vino y queso, recordando el refresco que se daba desde antiguo en la cofradía de la Virgen del Carrascal.

 

 

Es la celebración que honra a los titulares de las dos ermitas que perviven en la Villa. Son las fiestas del quince de agosto, el ecuador del verano. El momento esperado por muchos para, disfrutando del buen tiempo y el descanso vacacional, reunirse en familia y pasar revista a los viejos amigos. La válvula de escape de trabajadores, estudiantes y jubilados, a través de actividades de todo tipo: Campeonatos y grandes partidos de pelota, pasacalles, procesiones, carrozas, juegos y trabajos tradicionales, teatro, los típicos "zurracapotes" en las peñas...y música, mucha música.

 

 

 

La fiesta comienza con la ofrenda de un ramo de flores a la Virgen del Carrascal, la "Pingada del Mayo" junto a la ermita de San Roque, el pregón, la coronación de los reyes de las fiestas, y el Desfile de Carrozas.

 

El día 15, el rey y la reina, y quienes les honran al despertar, participan de un almuerzo popular. Luego, se visita de nuevo El Carrascal para cantar una misa a la Virgen.

 

El día de San Roque se honra al santo con una misa solemne y una procesión que da tres vueltas a la ermita y que culmina con la puja de las limosnas por introducir al patrón en su capilla, bien sea tomando uno de los bandos del paso, o para colocarlo en su "trono".

 

 

La fiesta concluye el día de "sanroquito", con la Romería a la Virgen del Carrascal. Allí se reproduce una misa solemne y la procesión en torno a la ermita con la posterior subasta de bandos y subida al trono. Cuando los romeros están asentados por grupos de familiares y amigos, y dispersos por las laderas o en torno a mesas de campaña, se lleva a cabo la centenaria tradición del reparto de pan, queso y vino, el SOLAZ, para todos los asistentes. En la sobremesa, se procede a la lectura del acta del Libro del Carrascal, cofradía a la que todo el pueblo pertenece, y se nombran Prior y Mayordomos. A continuación, tras un desborde de música y alegría, se efectúa la Bajada al Pueblo que culmina con el encuentro en la plaza del Ayuntamiento de los romeros bañados en agua, vino y sudor.

 

Para rematar, música hasta el amanecer de despedida.

 

 

 

Pero, en realidad, no acaban del todo las fiestas...

 

 

 

 

 

 

  LA CALDERETA

 

El sábado siguiente, los jóvenes  invitan a todo el pueblo y visitantes a la CALDERETA.

 

Una tradición relativamente moderna que arranca a finales de los 70, cuando una cuadrilla de jóvenes, recibieron del entonces alcalde Nicolás Benito el pan y vino sobrante del día de "sanroquito". A esto se le sumaron dos ovejas y se hizo la primera caldereta. Es el típico "ajo carretero": carne de oveja, ajos, guindillas, cebolla, pimientos verdes, tomate y... pan. Se cuecen los ingredientes en grandes cazuelas durante  toda la mañana y luego se aparta la carne del caldo. Con el caldo, bien caliente, se sirven las sopas de pan.

 

Hoy la cantidad de carne empleada para el guiso ronda los mil kilos, al rededor de medio centenar de ovejas.

 

El trabajo denodado de los mozos en la elaboración se ve recompensado con distendidas sobremesas en las que no falta la música tradicional de charanga o de dulzaina.

 

Los gastos se sufragan con la venta de boletos para la rifa de los mayos, tres hermosos pinos que el beneficiario vende después al mejor postor.

 

Las cantidades de alimentos que hoy se manejan son importantes, de tal forma que el proceso de preparación es trabajoso y requiere de la voluntariedad de jóvenes y menos jóvenes que colaboran a cambio de un pincho, un trago y algunos momentos divertidos dentro del proceso.

 

Normalmente tiene su lugar en "El Morrito o Chorlita", si no hay prohibiciones circunstanciales...